UN RELATO: EL CURA DEL PUEBLO
EL CURA DEL PUEBLO El padre Ferrán de camino para dar su misa dirigía la mirada hacia el campanario que remataba la torre de la iglesia. Era una torre alta y robusta que se divisaba desde lejos y que parecía decir orgullosa miradme como aguanto el paso del tiempo. En realidad, la iglesia era la única construcción del pueblo que sobrellevaba decorosamente el devenir de los años. A medida que se marchaban los lugareños se abandonaban las casas. Nadie quería ir allí a vivir. Ni siquiera las cigüeñas. Las últimas que recordaba el Padre Ferrán anidar en la torre de su iglesia fue hace más de un lustro y eso que ya no les molestaba el sonido de las campanas. Antes, en cambio, se tocaban a diario. Se encargaban de eso los monaguillos. Unos chiquillos muy repeinados que acudían sin convencimiento y tristes porque mientras sus amigos jugaban al fútbol en las eras o ...

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