KIT DE HERRAMIENTAS PEDAGÓGICAS PARA EL INICIO DEL CURSO ESCOLAR

Un kit básico de herramientas pedagógicas para el inicio del curso escolar

Comienza un nuevo curso y aunque no soplan buenos vientos no debemos permitir que los pilares en los que se sustenta la educación de nuestros jóvenes se vean afectados. Cuatro de estos pilares son la preparación, la dedicación , la ilusión y el sentido común tanto de las familias como de los docentes. Pero para que estos cuatro elementos funcionen tienen que estar todos presentes. Preparación sin ilusión sirve de poco, igual que la ilusión y el esfuerzo sin el conocimiento. Se habla mucho, últimamente de los recortes presupuestarios en Educación, y siendo sin duda un problema creo que hay otros iguales o más grandes. Por ejemplo, Alain Caron, dice que la presencia de cada vez más casos de niños con problemas de perseverancia, de autocontrol y de atención hace pensar que más que buscar soluciones individuales, se deberían elaborar programas globales para corregir estas anomalías cada vez más extendidas. Y sobre todo educar para la perseverancia y el esfuerzo. Para ello, puede ser útil este kit de herramientas pedagógicas que está formado por ocho herramientas, ( no creo, que hayan muchas más), y como la educación además de una ciencia es un arte conviene además de conocerlas, saber manejarlas y cuando aplicarlas.
 
Herramienta 1.
Seleccionar las experiencias y las informaciones a partir de las cuales el niño va a construir su modelo del mundo.
Hay que enseñarles que los actos tienen consecuencias, que las tareas que se inician hay que terminarlas, que todos tenemos obligaciones, que debemos hacer muchas cosas aunque no tengamos ganas de hacerlas. Así incorporará estos principios a su representación natural del mundo. Han de aprender que unas veces se triunfa y otras se fracasa, y que unas situaciones son alegres y otras tristes. Buscar obsesivamente que el niño se sienta bien, que no tenga ningún sentimiento negativo, limita su capacidad de resistencia. Como escribe Seligman: “Los niños necesitan fracasar. Necesitan sentirse tristes, ansiosos y enfadados. Cuando instintivamente protegemos a nuestros hijos del fracaso, les privamos de aprender a perseverar.
 
 
Herramienta 2
Formación de hábitos.
Los hábitos se adquieren por repetición y son una gran ayuda para la acción, porque la facilitan (creando automatismos), y pueden convertirse en fuente de motivación .También nos permiten adquirir resistencia para soportar el esfuerzo y para aguantar la frustración. Para desarrollar esos hábitos, resulta útil realizar actividades guiadas y compartidas, según la edad del niño. Permiten dirigir su atención, animarles en los momentos de distracción o desánimo, mantener la actividad. Si conseguimos que nuestros hijos tengan hábito de estudio, cuando llegue la hora no tendrán que decidir si ponerse o no y emplearan todo su esfuerzo y atención en el estudio no en si lo hacen o no lo hacen.
 
Herramienta 3
Los premios.
El premio es la gran herramienta para favorecer el aprendizaje del esfuerzo. Esta herramienta estimula el comportamiento "activo" y fomenta los comportamientos y hábitos para conseguir la meta. Debemos recompensar con el reconocimiento, el elogio, la demostración de orgullo, cualquier esfuerzo del niño, aunque no haya conseguido su meta. Es importante saber lo que funciona bien como premio, que puede cambiar de unos niños a otros y, sobre todo, no pensar que todo premio debe ser un regalo. El elogio, el reconocimiento, la satisfacción de haberlo logrado, son también grandes premios El esfuerzo debe ser premiado por sí mismo. Pero hay que tener mucho cuidado con el "elogio no merecido" los niños son muy finos y captan muy fácilmente el hecho de premiarlos incluso excesivamente aun no habiéndose esforzado lo suficiente.
 
Herramienta 4
Las sanciones.
A diferencia de los premios. Los castigos no promueven actitudes, tan solo inhiben determinados comportamientos. El castigo es una herramienta tan útil que se ha usado masivamente a lo largo de la historia. Sin embargo, sólo es eficaz para “evitar conductas”, no para suscitarlas. El miedo a las multas de tráfico no promueven unos hábitos de conducción más segura sino el evitar durante la conducción el castigo. Por ejemplo, la agresividad del niño puede deberse a varias causas (impulsividad, falta de control de la furia, escasez de habilidades sociales, sesgo cognitivo que le hace interpretar como agresión actos que no lo son); en estos casos el castigo no es buena solución. Pero, a veces, el niño busca solo salirse con la suya. Sus actos de agresión resultan premiados y los repite. En ese caso, la extinción de la recompensa o una sanción son eficaces.
El niño debe incluir en su imagen del mundo una correcta comprensión de las consecuencias de sus actos. Forma parte del aprendizaje de la realidad. La sanción cuando el niño no hace sus deberes, abandona la tarea, debe tener un carácter de “consecuencia” natural, señalada desde el principio. No es la madre ni el padre quienes castigan, es el niño quien ha elegido la sanción, que debe presentarse como algo intrínseco a la acción hecha. Si dejas caer un plato, se rompe. Si no recoges los juguetes, no los usarás mañana. Es importante que el niño vaya aprendiendo que hay que cumplir las obligaciones, que las normas y sus consecuencias afectan a todos. Las normas no las inventan los padres. Hay que rechazar sus peticiones de “satisfacción inmediata”, enseñarle a esperar, diferir, regular sus ocios, enseñarle que no siempre las cosas van como uno quisiera que fuesen.
 
Herramienta 5
El ejemplo.
La fortaleza se aprende también por imitación. Si el niño ve que sus padres no claudican con facilidad, soportan el esfuerzo, se enfrentan a los problemas, es muy probable que adquiera esa misma actitud. Especial importancia tiene la forma en que los padres interpretan las dificultades. Verlas como un reto no como una tragedia. Y también la forma de interpretar los fracasos, aprovechando la experiencia. El modo en que los padres manejan sus propios sentimientos constituye también una verdadera enseñanza por que los niños son muy sensibles y perciben muy bien las emociones de sus padres.
 
Herramienta 6
Cambiar las creencias.
Hay algunas creencias que pueden dificultar la perseverancia. Por ejemplo, la idea de que no se conseguirá alcanzar la meta, la creencia en la propia incompetencia, la creencia perfeccionista de que si no se hace perfectamente más vale no hacerlo, la creencia de que las cosas se merecen sin esfuerzo. Por lo tanto, desarmar las creencias que obstaculizan el progreso y fomentar las creencias convenientes, es una de las grandes herramientas educativas.
 
Herramienta 7
Cambiar las motivaciones y sentimientos.
La motivación de logro es la que más favorece el esfuerzo y conviene fomentarla. Hay sentimientos, como la inseguridad o el miedo que pueden desanimar. La presentación de incentivos para la acción perseverante, enseñar al niño a animarse a sí mismo (habla interior) es importante. Hay emociones que despiertan la energía, como el entusiasmo, la esperanza, la seguridad en uno mismo y que pueden despertarse con una retórica adecuada. El proponer metas difíciles, el hacer sentir la propia capacidad, son herramientas importantes para aumentar la resistencia y el aguante. Hay sentimientos que son un gran premio: Para el progreso de los niños es esencial darles ocasión para que sientan la experiencia de éxito merecido, lo que puede conseguirse con una buena organización de las metas. Han de ser lo suficientemente difíciles para que cumplirlas sea un orgullo, pero no tan difíciles que el riesgo de fracaso sea demasiado alto. Hay tres cosas que hacen felices a los humanos: estar vinculados al grupo, el bienestar y el ver que progresamos. El arte de educar sería intentar engarzar el aprendizaje con algunas de estas cuestiones. Y en eso se basa la motivación.
 
Herramienta 8
El razonamiento.
No basta con dar consejos rutinarios, hay que dar razones y señalar ejemplos para convencer de la necesidad de esforzarse para conseguir las cosas. Explicar al niño que puede encontrar grandes satisfacciones si se esfuerza, que progresar es muy bonito, que todos podemos mejorar si nos entrenamos. Parecerá que no sirve para nada, pero es la última línea de resistencia. Y a la larga dará sus frutos como la semilla que germina después varios años enterrada en el suelo.
 
Si saben de alguna herramienta más por favor díganla. Un saludo y hasta la próxima entrada.

Comentarios

  1. A estas maravillosas herramientas tan bien argumentadas no es posible añadir nada que las mejore, tan sólo decir, adelante, vamos a por ello, sabemos cómo hacerlo. Un verdadero compendio de sabiduría educativa tu entrada.

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  2. Muy interesante esta entrada. Ya sabes que,aunque estoy ya fuera de ese mundo.todo lo que se refiere a la enseñanza me preocupa y me interesa. Completamente de acuerdo con los cuatro pilares. Constituyen lo que yo he creído siempre básico y he intentado que fueran la base de mi actuación.
    En cuanto a las herramientas ,de momento no se me ocurren más. Solo que ,como dices,todo esto es tarea no solo de olos profesores,también y muy importante,de los padres

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