Ciencia y pensamiento. Ciclo de conferencias en Málaga

Ciclo de Conferencias:  "Encuentros de Ciencia y Pensamiento"
La búsqueda de la felicidad. El buen amor,  el mal amor y el amor ciego.
La Diputación de Málaga en una extraordinaria iniciativa ha organizado    unas charlas-coloquio dentro del ciclo "Encuentros de Ciencia y Pensamiento".  La coordinadora es la periodista Cristina Hernández, de TVE que ha trabajado en el programa "Redes".
Estas conferencias van a traer a gente experta con la idea de hablar de aquello que nos define como humanos, desde el alma hasta la moral. Después de cada charla se abrirá un debate con los asistentes para el intercambio de ideas.
Para más información puedes consultar el siguiente enlace:
Ahora si les parece vamos a hablar sobre la primera de estas conferencias  que  tuvo lugar el pasado 12 de enero  a cargo de Joan Garriga,  Psicólogo Humanista. Su conferencia llevaba por título:
"Del buen amor en nuestros vínculos". En esta charla, Joan Garriga disertó y dio su visión personal acerca de:  La búsqueda de la felicidad. El buen amor,  el mal amor y el amor ciego.
Dice Garriga que la fórmula para alcanzar la felicidad está compuesta por la combinación de dos variables
Joan Garriga. Psicólogo humanista.
La primera variable es “centrarnos con todas nuestras energías en la dirección de aquello que nos mueve profundamente”. “¿A ti te mueve tener hijos? Te mueves en esa dirección ¿Ser periodista, pintar, la agricultura, ser monja? Todos caminamos a la felicidad cuando respetamos aquello que nos mueve, aquello que somos”, advierte.

El psicólogo Joan Garriga.
La segunda variable a tener en cuenta para que esta fórmula de la felicidad tenga éxito es “sintonizarse con lo que la vida quiere aunque sea distinto de lo que yo quiero” . “Y es que la vida se impone soberanamente muy a menudo”. Pone dos ejemplos: hay veces que una mujer no quiere tener hijos, pero los tiene o, a veces, se tiene un hijo estupendo pero enferma.
“Yo trabajo en esto y lo veo todos los días. La vida se impone, así que de lo que se trata es de poder sintonizar con los propósitos de la vida aunque sean distintos a los nuestros, porque si luchamos contra la vida el sufrimiento se redobla”, Garriga, para quien “el asentimiento, la humildad, el guardar un lugar en el corazón a lo que la vida trae aunque no sea lo que queremos, es vital”. “Y esto no es resignación, es heroico”.
Los tres pecados
Eso sí. Es necesario estar alerta, porque a la hora de ir con aquello que nos mueve profundamente hay tres enemigos importantes, tres errores o pecados, advierte. “Y pecado no entendido como un término moral, sino con el significado de errar el tiro que significa no dar en el blanco de la diana existencial que tenemos asignada”.
El primer error, detalla este psicólogo catalán, es no darle a la vida lo que tenemos que darle. “Yo por ejemplo tengo para darle a la vida ser un buen poeta, pero no lo hago porque tengo miedo, no me arriesgo. Ahí hay que desarrollar valentía, coraje”, señala.
El segundo pecado sería pretender dar lo que uno no tiene. “Uno pretende pasar gato por liebre, identificarse con un personaje ideal y calzar con este personaje. Uno se inventa el personaje del artista, del abogado, del poeta, del carpintero, pero no es su disposición, no es lo que tiene para dar”, enumera Garriga, quien está convencido de que “lo que tenemos para dar en parte no lo elegimos, nos viene dado” y cada uno tiene talento para algo determinado. En definitiva, sería “pecar contra la vida y contra el amor cuando intentamos darle a la vida lo que no tenemos” y el antídoto a este pecado sería desarrollar la verdad y la transparencia.
Y el tercer pecado es “no tomarnos la atención y la conciencia para saber qué es lo que tenemos y lo que no tenemos”. Para contrarrestarlo la solución sería desarrollar un contacto más profundo con uno mismo y con los propios movimientos y no adaptarse a lo que la vida traiga.
Para Garriga la felicidad también tiene mucho que ver con la gestión del amor en los vínculos. “Una vida puede ser mirada como una danza continua de movimientos del corazón, de expansión del corazón y de retracción del corazón”, asegura. De hecho, “el corazón biológico está preparado para amar todo tal y como es, pero se pervierte por la mente, por nuestras ideas personales, nuestras ideas de nosotros mismos”.
“Por ejemplo, el corazón se pregunta, ¿por qué no puedo dar un buen lugar, amar al violador? Forma parte del juego de la vida y darle un buen lugar no significa disculpar lo que ha hecho, significa reconocer que nosotros potencialmente somos violadores”, expone.
El buen y el mal amor
Garriga distingue entre dos tipos de amor: el buen amor, que es precisamente el que conduce a la felicidad y a la vida, y el mal amor, que se caracteriza por lo contrario. “El buen amor abre su corazón a la realidad tal y como es y no a la realidad tal y como imaginamos que debería de ser y se inclina y abraza a la vida, a las personas y a las cosas tal y como son”.
En el lado contrario estaría el mal amor, “un amor ciego que guarda lealtad a aquellos que amamos y que hace que nos impliquemos con ellos pretendiendo llevar cargas y sacrificios”. A veces, explica Garriga, lo que sucede con el mal amor es que, por ejemplo, la madre que pierde a su hijo “está más en la muerte que en la vida porque se quedó anclada con el hijo perdido en lugar de dedicar su vida a los hijos que viven”. “Hay un tipo de amor solidario que genera dinámicas terribles de te sigo a la culpa, te sigo a la tristeza, te sigo a la muerte. Es decir, me siento más cerca de ti si te acompaño en tu sufrimiento”, señala.
Si hay un lugar en el que se busca el amor ése es precisamente en la pareja. ¿Cómo lograr que ahí se dé el buen amor? Para Garriga “el mal amor viene de que uno de los miembros de la pareja o los dos se mantienen leales y conectados con los asuntos de su familia de origen en lugar de aterrizar en la pareja como diciendo lo que hemos creado juntos que sea más fuerte”. El mal amor también está relacionado con intentar cambiar al otro. “La gente sufre porque quiere que el otro sea distinto a como es. Y si durante mucho deseamos eso, nos conviene irnos, porque la gente tiene la desagradable costumbre de seguir siendo como es”.
También es importante la igualdad entre los dos miembros. A lograrlo ayuda, garantiza, “que el hombre sea hombre y especialmente hijo de su padre y que esté bien surtido de energía masculina y que la mujer sea hija de su madre y esté surtido de energía femenina para que se encuentran desde la polaridad”. Muchas veces esto no ocurre y, por ejemplo, “hijos que no se apartaron de la madre y siguen siendo niños de mamá y van a la mujer como chicos, caprichosos, poco consistentes y están debilitados”.
La fórmula para ser feliz está clara, pero ¿en la práctica y con la situación que hay ahora mismo en España con más de cinco millones de parados y una crisis galopante, cómo aplicar esa receta de la felicidad en plena adversidad? Garriga cree que “serían más felices los tirando a pobres si no fuera porque se comparan con los ricos”. “Vivimos en un mundo en el que mucha gente hace depender la felicidad de con quien se compara y si nos comparamos con como estábamos hace cinco años, cuando había mucha abundancia, pues ahora somos infelices”.
Interesante esto que ha propuesto el Señor Joan Garriga. A mí me gustaría añadir lo siguiente:
Yo resumiría las claves de la felicidad en sabiduría para acertar en lo que alguien propuso en este bello poema, la plegaria a la serenidad:
Que Dios me conceda serenidad
para aceptar las cosas que no puedo cambiar,
valentía para cambiar las que sí puedo,
y sabiduría para ver la diferencia.
Aunque reconozco que me cuesta mucho comprender lo que quiere decir acerca de la gestión del amor en los  vínculos.  Estoy en profundo desacuerdo con eso que dice sobre esa cuestión. Precisamente en mi opinión, cuando uno ve las terribles historias de abusos familiares, de violaciones, crueldades, soportados durante tantos años, nos preguntamos por qué las víctimas no acudieron a la policía para denunciar el hecho. Muchas veces, el miedo a hacerlo era tan fuerte que optaron por la peor solución: cambiar su sistema afectivo para amoldarse a tan terrible estado.
Lo que dice sobre el buen  el  mal amor me parece tremendamente interesante. Da un nuevo aspecto al concepto de amor, despojándole de muchas connotaciones posesivas que tiene el amor: "Yo, Yo, Yo.." quizás el amor más grande sea aquel que admira al otro, tal y como es, sin pretenderlo cambiar y que se centra en los proyectos que se pueden hacer con la persona amada.
Por favor, me agradaría mucho que escribieran en "Comentarios" sus opiniones acerca de esto

Este ciclo de conferencias "Ciencia y Pensamiento" tendrá lugar en el número 4 de la plaza de la Marina, antiguo edificio de la sede de la Diputación y las próximas conferencias  son las siguientes:
2 de febrero.  " Ni de Ciencias ni de letras" "Todos los niños pueden ser Einstein" a cargo de Fernando Alberca, autor de varios libros muy exitosos sobre educación. Alberca sostiene que el niño no aprende porque sea inteligente, sino que se hace inteligente al aprender, en otras palabras la inteligencia se va haciendo y creciendo durante la vida.           
16 de febrero. "Ciencia y conciencia para un nuevo mundo". A cargo de Jordi Pigem, doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona. Es autor de varios libros. El más reciente " Valores para un mundo en transformación".  Intenta acercarnos a una visión diferente  y un modelo más sostenible del ser humano con su entorno.   
1 de marzo. Conferencia a cargo de Sonia Ferndández-Vidal, doctora en Información y Óptica Cuántica por la Universidad Autónoma de Barcelona que ha trabajado en algunos de los centros más prestigiosos del mundo, como el Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN) en Suiza y en el Laboratorio Nacional de los Álamos (EEUU). Es autora del libro "La puerta de los tres cerrojos", una novela de divulgación científica para todos los públicos con gran éxito de ventas.
22 de marzo. "Concepto de vida privada y existencia de una moral en la vida privada". A cargo de Javier Gomá, doctor en Fiolosofía.
Le mantendré informado del desarrollo de ciclo de conferencias.
 Muchas gracias y hasta la próxima entrada, que le adelanto ya, hablará del "Laberinto sentimental".

Comentarios

  1. He intentado leerlo entero, te lo juro, pero no ha podido ser. De todas formas, tengo algunas cosas que comentar sobre la parte que he leído:
    no creo que todos tengamos un objetivo en la vida, por decirlo así, prefijado, y por tanto buscarlo para centrarse en él puede ser tremendamente frustrante. Por el contrario, creo que es mucho más gratificante ir enfrentándose a la vida día a día, tratando de exprimir de ella lo que ofrezca, independientemente de si mi autoconcepto incluía inicialmente la idea de tener afinidad por ello o no, porque si vamos descartando cosas por pensar que no van con nosotros, estamos pudiendo dejar pasar gran cantidad de oportunidades de desarrollo personal que, sencillamente, no sabíamos que existían. Por decirlo así, en lugar de tratar de ser un maestro de una sola cosa, es mejor ser un aprendiz ávido de todo. Con esto no quiero decir que cualquiera encaje en ese perfil, porque está claro que hay gente que encuentra la felicidad centrándose en desarrollar todas las posibilidades de una determinada actividad. Lo que quiero decir es que esa no es la única forma de alcanzar la felicidad y que, incluso para los que la consiguen así, queda todo un universos de posibilidades inexploradas que podrían haber deparado al menos tanta satisfacción como la opción elegida.

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  2. ¡Hola, Luis! te agradezco mucho el esfuerzo que has hecho y el hecho de compartir aquí tu reflexión. Te recomiendo la lectura del libro "El elemento" de Sir Ken Roberson, experto consagrado en Creatividad. Afirma que precisamente una de las claves del éxito y la felicidad es descubrir aquello para los que realmente valemos, aquello que (utilizando sus propias palabras) nos hace sentir como peces en el agua. No digo yo que no haya más caminos, pero por lo visto este es uno.
    Juanma.
    Un abrazo, amigo.

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  3. ¡Hola! Lo he leído con gran interés. Me ha gustado y he reflexionado:
    Primera variable:
    Tiene razón, pero ¿siempre es posible? No podemos olvidar que no estamos solos y a veces hemos de adaptar nuestros movimientos a las necesidades de los que nos acompañan en la vida diaria.
    Me da la impresión de que la segunda variable casi niega la primera. Sería algo así como lo que yo vengo pensando hace mucho tiempo: no debemos enfrentarnos a la vida porque nos ganaría, es mejor afrontarla. La vida, en principio, no nos va a dar generosamente lo que queremos, nunca nos dará dos por uno, más bien al contrario; así pues, saquémosle lo que podamos.
    En cuanto a lo de dar un buen lugar al violador, quizá sea excesivo. Ahora bien, tomado en sentido más amplio, refiriéndonos a leves pecados de corrupción ( enchufes, aceptar algún regalito…) esto se parece a :”el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.
    Lo del buen amor, yo lo asociaría al hecho de no poner el objetivo de la felicidad demasiado alto, ser realista, lo que no significa ser conformista y sentarse a llorar. Sería conformarse con lo que de verdad se puede tener, valorar lo que se tiene y, como él dice, no mirar hacia lo que tienen los demás.
    En cuanto a lograr el buen amor en la pareja, da para mucha tinta. Desde luego estoy completamente de acuerdo con las alusiones a los hijos o hijas que una vez casados son incapaces de despegarse de sus papás. Quizá el mayor peligro esté en las mamás pues suelen ser más posesivas y metomentodo. Por suerte no todas.

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  4. Totalmente de acuerdo con Mª Antonia. La segunda variable que mencionaba el Psicólogo creo que está en sintonía con tu idea de adaptación. Adaptarse a las circunstancias, al entorno. Eso no debería significar claudicación ni resignación. Lo difícil veo yo sería buscar el término medio, ese concepto para mí tan Aristotélico. "Enfadarse puede enfadarse cualquiera, lo verdaderamente difícil es enfadarse en el grado justo, con la persona adecuada y por el motivo correcto" algo así decía, pues eso pero aplicado a la vida. Luchar con ella en el grado justo...
    La matización que has hecho con respecto al violador, así la entiendo mejor, desde luego.
    Un abrazo.

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  5. Hola, Juanma. Gracias por comentar en mi blog. No te preocupes por el premio de Diputación, yo tampoco lo gané el primer año que me presenté, es cuestión de seguir insistiendo. Los premios dependen mucho de quién esté en el jurado, es algo muy subjetivo. Espero que tengas suerte la próxima vez. Un saludo cordial

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  6. Hola, me llamo Ginés. He llegado aquí por el blog de Felisa. También soy de ciencias aunque nací un año después. Me gusta que la gente abra sus blogs exprese ideas e invite a reflexionar, a mirar dos veces las cosas. La cultura está falta de amigos últimamente embrutecida por la ignorancia y el sedentarismo de sofá frente a una caja tonta. Gracias y ánimo con este blog. Me apunto a esta iniciativa.

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  7. Hola, Gines, bienvenido. Muchas gracias por dejar tu comentario. Te animo a que me hagas llegar las ideas que te sugieran (o cualesquiera otras) a las entradas que voy publicando en el blog. Las próximas entradas versaran sobre el mundo de los sentimientos. Qué son, para qué sirven, qué dicen de nosotros y si son modificables o no.
    Un saludo Ginés.
    Juanma

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