Una mirada sobre la Ira


El Vicio capital de la Ira

Por la doctrina cristiana considerado el segundo pecado capital. Sólo por detrás de la soberbia. ¿Qué es la ira? Para los filósofos clásicos de la antigüedad, una locura breve. Es una emoción que aparece en la persona ante un obstáculo que bloquea el desarrollo de un deseo o una expectativa. Es una reacción contra algo. Si esta emoción es fuerte, duradera, violenta, y sobre, todo, aceptada por el sujeto que le hace pasar fácilmente a la acción  entonces se puede considerar un vicio.  La Psicología dice que el desencadenante de la ira es la frustración ante un bloqueo de las metas pero no siempre esto es así. Cuando aparece un obstáculo también puede experimentarse las ganas de superar un desafío. Tal vez, el desencadenante último de la ira sea la creencia de que alguien o algo nos está agrediendo.  El sabio Séneca decía que era la pasión más destructiva y peligrosa “Las otras tienen algo de quieto y apacible, pero esta es todo arrebato y saña desaforada; es una desalmada furia deseosa de armas…descuidada de sí siempre causa el mal ajeno, que sobre el mismo hierro se arroja, en su deseo fiero de venganza que arrastrará consigo al propio vengador”

Los escolásticos en su genealogía de los vicios  señalan a la envidia como  a la madre de la ira. Otros ven  a la soberbia como la fuente de la ira.

Ira fisiológica y aprendida. Nature verus nurture

Silvam Tomkins, un psicólogo pionero en estudiar las emociones afirma que  la ira  es una emoción que aparece al aumentar por encima de un determinad umbral el nivel de activación neuronal. En este contexto, las prisas, los ruidos fuertes, las situaciones muy repetitivas pueden producir enfado, ira o furia. En estos casos, uno puede estar furioso y no saber bien por qué razón. Esta es una ira resultado de procesos neuronales y naturales (Nature). La ira es una de las emociones básicas que aparece en todas los humanos.

Frente a este tipo de ira, existe otra ira aprendida (cultural o nurture). La ira puede ser, por lo tanto un episodio puntual o una conducta aprendida. Una estrategia. La ira impresiona a todo el mundo y puede convertirse en un eficaz (y deleznable) instrumento de poder.

La ira por tanto, nos presenta un interesante ejemplo para analizar el efecto de la naturaleza y la cultura en el desarrollo de la persona (nature versus nurture). En los esquimales, la ira no existe. Los adultos que experimentan accesos de ira son considerados como infantiles, como una rabieta y una conducta infantil e impropia y es prácticamente inexistente esta emoción en la etapa adulta. Pero cuando se estudió a los niños esquimales se comprobó que sufrían ataques de ira en la misma proporción que el resto de niños.
                            El bosco. Mesa de los pecados capitales. La ira.
 

Una derivación positiva de la ira: el valor

Los antiguos veían en la ira algo virtuoso también porque la relacionaban con el valor en la batalla. Algo así como valentía o coraje para acometer cierto tipo de empresas.

Santo Tomás de Aquino elogia a la ira: “ La capacidad de irritarse fue dada a los seres sensibles para que dispongan de un medio para derribar obstáculos” “La capacidad de enojarse es la verdadera fuerza de resistencia del alma”.

Una derivación negativa de la ira: la venganza

Aquino decía también  que “ la ira es el apetito de causar daño a otro por razón de justa venganza”.  Aparece un elemento nuevo: “el tiempo”. Si se responde de inmediato a la ofensa o agresión no hay venganza. La venganza implica mantener la ira durante mucho tiempo. Esta variable tiempo puede desembocar en varias posibilidades:

-Si el ofendido se puede vengar, se desfoga y se vuelve a la situación inicial.

-Si el ofendido no se puede vengar, entonces tiene dos posibilidades: olvidar o perdonar.

-Si el ofendido no puede vengarse, ni olvidar ni perdonar, entonces la ira se enquista. Se enrancia y se convierte en rencor que es ira envejecida, y una variante del odio.

Otra variable relacionada con la ira, además del tiempo, es la justicia.

Los pueblos primitivos consideran que la venganza es una obligación para el restablecimiento de un  equilibrio provisionalmente roto. En la teología medieval cristiana se acepta con naturalidad la imagen de un Dios vengativo. La misma imagen de Jesucristo es la historia de un sacrificio que necesita Dios para poder perdonar. Un sacrificio brutal para una ofensa brutal, porque una ofensa infinita necesita una víctima infinita.

Tertuliano (160-220) prohibía la venganza a los cristianos, pero sólo porque Dios se hacía cargo de ella.

 

¿Puede existir una ira justa?

Desde luego que sí. De hecho la indignación que se puede sentir ante los desafueros cometidos aquí y allá, antes y ahora en el mundo entero es una forma de ira justa.

Santo Tomás de Aquino incluso llega a decir que la ira no es siempre mala y que precisamente la incapacidad para enfurecerse es una falta: “peccatum et vitium”.

Decía Elie Wiesel, premio Nobel de la Paz, que el recuerdo más vivo  que tenía de su liberación de un campo de exterminio nazi, siendo un niño, fue la imagen del primer soldado americano que vio. Este soldado al ver el horror, comenzó a gritar arrebatado por una cólera irreprimible. Wiesel comenta que: “la ira de aquel soldado me mostró que la civilización había llegado al campo”.

Espero que les haya resultado interesante esta mirada sobre la Ira. Sus comentarios me enriquecerán sin duda ninguna mi visión al respecto.

¡¡Hasta la próxima entrada!!

Comentarios

  1. A mí la ira no me gusta nada. Bueno, ningún vicio,en realidad. No estoy de todo de acuerdo con eso de laira justa; como lo de la santa envidia. Es bueno y natural indignarse con las atrocidades que se hacen y ven,con las injusticias etc ; pero de ahí a la ira,debería haber un paso aunque sea pequeñito.Y lo del Dios iracundo y vengativo...prefiero olvidarlo.

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  2. Una ira descafeínada a modo de valor o coraje bueno a algunas personas de naturaleza apocada (quizás como la mía) no viene mal. Pero siempre dentro del contexto de empuje para acometer empresas, nunca como odio ante nadie. Estoy totalmente de acuerdo, contigo en ese pequeño paso entre una cosa y otra.

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  3. Muy interesante esta entrada sobre el pecado-virtud-respuesta biológica para la supervivencia que es la ira. Reúnes visiones contradictorias pero todas ciertas. Es verdad que la ira y su manifestación externa, la agresividad, es primordial en ciertos contextos para la supervivencia, pero que la cólera sin control puede hacer mucho daño y por desgracia en el género humano hay mucho de eso.

    Hay un pensador rumano llamado Cioran que dice que ahora, en el mundo civilizado, las armas que usamos los hombres, unos contra otros, son las palabras. Si no existiera el lenguaje estariamos todo el día a golpes unos con otros.

    Sobre el tema de la venganza como ira justificada para recuperar el equilibrio roto anterior, tengo que decir que en mi opinión cuando el mecanismo de la venganza se pone en marcha nunca se recupera nada de lo que se tenía, sino antes al contrario todo se estropea mucho más y a menudo ese mecanismo se vuelve efectivamente sobre el propio vengador. Cuando la furia vengadora se desata no podemos prever cómo terminará el asunto pero seguro que será desastroso, las tragedias griegas están llenas de ejemplos.

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  4. Coincido plenamente, el lenguaje es un arma que corta nuestras entrañas como el cuchillo a la mantequilla. No hace sangrar pero las palabras duelen mucho. Y no pocas veces a una herida del lenguaje viene otra más primitiva provocada por los golpes.
    Las consecuencias desastrosas de la venganza están fuera de toda duda. El vengador se lanza sobre el propio hierro de la espada vengadora...

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  5. Juan Manuel, me ha encantado descubrirte Mar Adentro ;) y leerte en "Pienso, luego existo". Es una magnífica reflexión sobre la ira; además, aportas algunos puntos de vista comunes con mis reflexiones y otros muy enriquecedores también y que yo desconocía. Muy interesante el punto de vista cristiano. Muchas gracias. En mi blog te he dejado dos enlaces para la lectura de un artículo revisado sobre la ira, en dos partes, y que publiqué hace un año en mi web profesional:
    http://marsolana.blogspot.com.es/2009/03/una-pequena-reflexion-sobre-la-ira.html
    Espero que te resulten interesantes.
    Seguimos en contacto.
    Un abrazo.

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