Efecto profecía autocumplida y la vagancia aprendida

El efecto profecía autocumplida y el fenómeno de la vagancia aprendida
El ser humano ¿tiende a la pereza o a  la acción? Esta pregunta desde hace tiempo se intenta responder y depende de la concepción que se tenga al respecto, las empresas, las institucioens y los sistemas en general, funcionan de una manera u otra. Si se cree que el hombre es emprendedor por naturaleza, las organizaciones darán más libertad y fomentaran la creatividad. Si por el contrario, consideran que el hombre es   por naturaleza vago, serán coercitivos y vigilantes.
Esto se traslada al ámbito educativo. La idea que tengamos de nuestros alumnos nos va a condicionar cada vez que entremos en el aula y lo que es más sorprendente, nuestras expectativas previas sobre el alumno va a determinar parte del resultado. Eso se conoce como el efecto pigmalión o camaleón o también llamado efecto profecía.  Dos investigadores ,Rosenthal y Jacobson publicaron en 1968 un libro titulado "Pigmalion en la escuela" en el explican  el siguiente experimento: Falsificaron el expediente académico de algunos alumnos malos al pasar de nivel. Sus "nuevos expedientes" los acreditaban como alumnos buenos. Además le dijeron a los nuevos profesores que iban a estar con estos alumnos que la escuela tenía depositada muchas expectativas en ellos. Al final del curso, estos alumnos malos, sacaron calificaciones de estudiantes buenos, cumpliendo los profesores con las expectativas depositadas en ellos.
Muchas veces el ser humano obtiene lo que previamente cree que va a obtener. Aplicado al hecho educativo: la confianza debe depositarse al principio no al final.
Ubicación del alumno y efecto pigmalión.


En una entrada anterior, describimos todas las características comunes a todas las escuelas de gran éxito educativo y una de ellas era que en todas estas escuelas, mantienen expectativas elevadas sobre todo su alumnado y de que todos ellos pueden aprender y progresar.

Ahondando en la cuestión Vagancia versus Laboriosidad, muchos estudios avalan la tesis de Enrich Fromm de que el hombre es trabajador por naturaleza y no vago. Aunque indudablemente los humanos sentimos la caricia de la pereza y el susurro de la desidia, el hombre tiene tendencia a descubrir nuevos caminos, conocer cosas, explorar, resolver problemas y superarse.
Una de las causas por las que hace que el ser humano tienda a la pereza es por el fenómeno de la vagancia aprendida.
Este fenómeno aparece por ejemplo cuando a nuestros niños se les da premios sin necesidad de esforzarse. Cuando esto ocurre, se van desactivando poco a poco las motivaciones para emprender y hacer cosas. Asocian las recompensas al azar y se activan  tendencias a la pereza en lugar de favorecer la motivación para el esfuerzo.
 Hay numerosos experimentos realizados en animales que corroboran este fenómeno. Por ejemplo, en las palomas. Cuando se les da recompensas sin esfuerzos previos, se habitúan y si después se las enseña a realizar tareas previas a la recompensa, tardan mucho más en acostumbrarse que las demás.
La implicación con el mundo educativo es grande. Si a nuestros hijos, le damos premios sin motivo, pueden dejar de esforzarse para obtener recompensas. Pueden asociar éstas al azar y no al esfuerzo y como premio por la labor bien realizada. Por tanto, en la casa y  en la escuela debemos intentar librar a nuestros hijos de este fenómeno de holgazanería aprendida.

Les adjunto dos enlaces, por si quieren saber algo más, sobre el efecto pigmalión en la escuela:

Espero sus comentarios y sus calificaciones del artículo, guay, interesante, divertido...

Comentarios

  1. Ojalá que solo con modificar mis expectativas pudiera modificar los resultados de mis alumnos. Tengo una concepción mucho más amplia de la Escuela. En los resultados de mis alumnos tengo muy claro que influyen factores como la calidad de la enseñanza que reciben,que en gran medida dependen de decisiones políticas marcadas ultimamente por la macroeconomía.
    De cualquier modo me parece un artículo interesante y publicado en un tiempo muy acertado ante el inminente inicio del curso escolar. La pena es que actualmente el profesorado tiene que estar más pendiente de que los políticos no les rebajen el sueldo y les aumente las horas lectivas y de que la "opinión pública" siga opinando sin mucho conocimiento de causa, en vez de estar reflexionando sobre las expectativas hacia su alumnado. De hecho a dia de hoy, em mi comunidad se habla más de movilizaciones, huelgas, etc que de expectativas frente al alumnado. En conclusión, que sería de ellos sin nuestra PROFESIONALIDAD, a pesar de todo.
    Un saludo, profesionales de la educación.
    Óscar

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  2. Hola. Desde luego, que no sólo las expectativas que el profesor tenga sobre sus alumnos van a determinar el rendimiento académico. Estoy dispuesto a aceptar que incluso lo hará en una parte mínima. Claro que hay otros factores. De hecho estoy leyendo el informe Kinsey de 2007 en el que se comparan 30 sistemas educativos diferentes y hay ideas y conclusiones cuánto menos sorprendentes. También estoy contigo en el profesorado como elemento fundamental y al que no pocas veces le dan injustamente muchos "palos".

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