La inteligencia

Teoría de la inteligencia creadora.
Hoy les presento un libro que lleva por título "Teoría de la inteligencia creadora". De José Antonio Marina. Personaje del que  ya hemos hablado con anterioridad. Este libro salió a la luz en 1993 y en 1996 iba ya por la octava edición. Publicado por la editorial Anagrama. Colección argumentos. Tiene 385 páginas y fue catalogado en su día como mejor libro del año según la selección de Abc, y premio Elle de ensayo. Les recomiendo su lectura. Aunque es un poco densa y muchos capítulos requieren de una lectura muy atenta, compensa por que se sacan ideas muy interesantes.  El autor considera que el estudio de la inteligencia será un tema fundamental en el siglo XXI.

Podríamos decir que la inteligencia humana no es una facultad especial, sino un modo de realizar operaciones mentales. No existe una inteligencia en el mirar las cosas, sino una mirada inteligente, una memoria inteligente. La inteligencia no es sustantivo es adjetivo. Es una propiedad que podemos aplicar a nuestro proceder.
Tradicionalmente la inteligencia se ha estudiado desde una  única perspectiva. Fundamentalmente como capacidad de razonamiento lógico. Capacidad de operar con números, descubrir series, capacidad bruta para operar. Desde principios del siglo pasado se diseñaron muchos test. Los test de inteligencia que pretendían medirla. Hoy día se sabe que esto que medían aquellos test, era solo una parte de la inteligencia.
En la actualidad simplificando mucho hay dos visiones acerca de la inteligencia. Una clásica que considera a la inteligencia como un tipo de comportamiento capaz de resolver problemas nuevos, aprender con rapidez, abstraer y percibir relaciones, es decir consideran a la   inteligencia como un proceso computacional y otra visión que considera a la inteligencia como una actividad dirigida a un fin. Una capacidad global del individuo para actuar de forma propositiva e intencional, para enfrentarse eficazmente con su medio. Esta última postura es la que ha mantenido gran parte de la filosofía de todos los tiempos.
Evidentemente la inteligencia son muchas cosas. Incluso algunos investigadores propugnan que hay 120 factores diferentes relacionados con la inteligencia. De aquella visión reducida de la inteligencia, ahora se reconocen hasta ocho tipo de inteligencias diferentes, como expuso Gardner en su teoría de las inteligencias múltiples: Inteligencia  lógico-matemática, lingüística, musical, motriz, ambiental, estética, naturalista e interpersonal. La historia del conocimiento está plagada de personas extraordinarias con una grandísima inteligencia en alguno de estos campos. Esto indica que el cerebro tiene zonas muy especializadas y que el que una persona destaque mucho en un aspecto no tiene por qué destacar en el resto.

Todos de un modo u otro, intuíamos que la inteligencia no es sólo "ser un cerebrito". De hecho muchos de estos cerebritos tienen vidas personales desastrosas. Pongamos por caso el famoso jugador de ajedrez Boby Fischer, catalogado como una de las personas con el cociente intelectual  más alto y que en su vida personal estaba como "una regadera". Sin llegar a caer en aquello de: Hay personas listas y listillas, es cierto que además de la inteligencia computacional hay una inteligencia emocional, tan importante como la primera.
Adentrándonos en las ideas que expone el autor en este libro me gustaría destacar las siguientes. Para el autor con respecto a la inteligencia habría dos consideraciones fundamentales:
1ª. La inteligencia humana es la transfiguración de la inteligencia animal por la libertad. La capacidad de suscitar, controlar y dirigir las ocurrencias trasforman todas las facultades.
2ª La inteligencia es la capacidad de dirigir las actividades mentales y, a través de ellas, los comportamientos. Dicho de otro modo: el sujeto inteligente dirige su conducta mediante proyectos, y esto le permite acceder a una libertad creadora.
De manera muy interesante, Marina considera que la inteligencia la forman dos partes: Un Yo ocurrente y un yo ejecutivo. El Yo ocurrente continuamente está proponiendo cosas e ideas. Y es el yo ejecutivo el que tiene que seleccionar, escoger entre todo lo que le ofrece el Yo ocurrente. Esto es especialmente claro en el mundo artístico. En la literatura, en la música, en la pintura, etc. Y esta última parte es la realmente difícil. Inventar es fácil, pero seleccionar lo bueno y útil eso ya es más difícil.
la semana próxima hablaremos de la inteligencia y los sentimientos.  

Comentarios

  1. No sé si revisas las entradas atrasadas por si ha llegado algún comentario. Por si lo haces, me animo a escribir.
    Me ha interesado mucho este resmen del libro. Es un tema que siempre me ha preocupado y veo que en algunas de mis ideas no iba muy desencaminada(siempre gusta comprobar que otros más inteligentes piensan como tú).Sobre todo me ha afectado personalmente la gran importancia que se da a los brillantes ¿cerebritos?, no sé. Lo cierto es que pienso que no todos los brillantes son tan inteligentes como se cree. Conozco personas que pasan por serlo porque aben quedar muy bien en todo momento, tienen una respuesta rápida para todo. Yo, sin embargo, que tengo respuestas para muchas cosas,como no gozo de brillantez,he permanecido y permanezco en una eterna penumbra.
    Me parece muy interesante ese punto que consiste en sabr seleccionar ¡es tan difícil cuando la imaginación quiere hacer algo!
    Gracias por querer compartir ideas.

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  2. Hola, Maria Antonia. Dices que permaneces en una eterna penumbra. Lo importante es permanecer donde uno cree de puede y debe estar. Si no siempre te apetece ese lugar de penumbra, no tengas miedo, da un paso al frente y aporta tu experiencia y sabiduria de la vida y tu opinión de las cosas. Todo menos miedo. Si a eso le añadimos rigor y ganas de hacer las cosas bien. Todo lo demás sobra. No hay fracaso tan solo un camino a seguir y margen de mejora. También hablas de esos cerebritos que saben quedar muy bien. Efectivamente hay muchos así, pero no creas se les filia o cala muy pronto. Ya sabes el dicho popular que dice: "El que habla cuenta con la prudencia del que escucha" y de eso se valen, de abusar de nuestra prudencia. Por eso, a veces, es bueno decirles a estos personajillos "Oye, dí lo que quieras pero que sepas que eso no es así..."
    es decir, dar un taconozo en el suelo y decirles algo que en el fondo les va a ayudar.
    Un abrazo, María Antonia.
    Juanma

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  3. Hola de nuevo María Antonia. Olvidé decirte que tienes mucha razón cuando subrayas la i mportancia de seleccionar. Paul Valery decía que las tres cuartas partes de un trabajo bien hecho consiste en desechar. Y eso no es nada fácil.
    Por cierto, de Murcia, con cuatro hijos y otros tantos nietos, y amante de la literatura,creo que aquí el que tiene algo que aprender soy yo. Por cierto, acabo de escribir mi segunda novelilla. ¿Te gustaría leerla?
    Un beso muy fuerte de tu sobrino.

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