CUENTO DE NAVIDAD PARA EL CONCURSO ZENDA "CARTA A LOS REYES MAGOS DE ORIENTE"


Queridos Reyes Magos:
Hubo un tiempo en  el que mis ocho compañeros de viaje y yo  llegamos a acariciar la idea de que  nuestro amo bonachón   lograría imponerse  a vuestras altezas reales. No os lo toméis a mal, aunque fuerais más auténticos y más majestades,  nosotros  contábamos con una  ventaja:  muchas multinacionales decidieron aprovechar   la Navidad para lanzar sus campañas publicitarias valiéndose del  aspecto  apacible y cariñoso de Papá Noel y así   esos anuncios le dieron más notoriedad  junto  a sus esforzados renos  haciéndonos un hueco en el corazón de los niños de todo el mundo.  Incluso el nombre de algún que otro   reno de su  trineo volador ha llegado a ser muy conocido  cosa que, corregidme si me equivoco, nunca ha pasado con ninguno de vuestros camellos. De esos animales jorobados  de mirada aburrida y un tanto  guasona  nadie, salvo vosotros, sabe qué nombres tienen. Fijaos además que  de  muchos balcones cuelgan   figuritas de un orondo Papá Noel tratando de entrar a las casas y nunca he visto   a ningún rey  Mago de Oriente intentar trepar por las fachadas   y mucho menos a los tres juntos.  Y si  en  Navidad nosotros llegamos antes    es gracias a nuestra rapidez y al trineo volador  porque a vuestras majestades a  lomos (o jorobas) de esos camellos de paso cansino siempre  os dan las uvas hasta que hacéis acto de presencia.
 El caso es que hay un hecho con el que no contábamos: la temperatura no deja de subir y  los hielos estén desapareciendo. Los renos  quedamos confinados  a una esquinita del mundo cada vez más     pequeña e inhóspita. Todo lo contrario a lo que sucede con vuestros camellos  más adaptados para el reparto en estas  nuevas condiciones. Mis compañeros y yo estamos cansados y estamos decididos a retirarnos. Lo único que se congela ya es nuestro corazón cuando agitamos nuestras pezuñas sobre el cielo al tirar de Papá Noel y su trineo y vemos cada vez  menos  nieve.   Empiezo a sentirme  ridículo con esa lucecita roja en mi nariz. No puedo soportarlo.  Mis pezuñas  preparadas para agitar las patas por los cielos y pisar  la nieve no sirven para hollar   tierra desnuda ni tirar de un trineo volador.
Todo esto se lo he contado a Papá Noel y aunque no quiera reconocerlo  cuando se atusa su barba larga y blanca sé que lo está considerando. De hecho, el otro día le sorprendí en una pose coqueta de perfil ante el espejo vestido con una de esas túnicas reales aterciopeladas y de brillos   aunque creo, sinceramente,  que  el rojo le favorece más.
Os pido, por favor, que acojáis a Papá Noel con vosotros. Si adelgazase un poco la túnica le quedará bien y seguro que  os será de gran ayuda para repartir regalos a los niños.
 Sin más,  me despido de  SS MM los reyes Magos de Oriente.
Atentamente, Rudolp.
PD: Si en Wallapop aparece el anuncio de un trineo  es que Papá Noel  me ha hecho caso.


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