El lenguaje políticamente correcto y los Koalas.

"El lenguaje políticamente correcto y el efecto Koala"
La semana pasada tuvo lugar el VI Seminario Internacional de Lengua y Periodismo.  Uno de los temas tratados fue: el lenguaje políticamente correcto. Dicho seminario se ha celebrado desde el 30 de septiembre y durante tres días en San Millán de la Cogolla (Rioja), donde se considera está la cuna del castellano.
A este seminario han asistido numerosas personalidades relevantes, como el presidente de la agencia EFE Alex Grijelmo y  el director de la  Real Academia Española José María Blecua entre otras muchas. La conferencia inaugural a corrido a cargo del filósofo José Antonio Marina y en ella ha puesto de manifiesto el peligro que existe con el lenguaje políticamente correcto. Si no nos cuestionamos quiénes están  detrás de ese lenguaje y no nos damos cuenta de la gran importancia que tiene el lenguaje como herramienta de persuasión, sobre todo para profesores,  periodistas, y políticos, el lenguaje puede convertirse  en algo  tirano que funciona  con independencia de la veracidad o falsedad, dependiendo sólo  de  quién lo diga, cómo lo diga y de la credibilidad que  tenga para quien lo escucha.
En definitiva, este lenguaje llamado políticamente correcto puede convertirse en el moderno censor.  Urge por tanto cuestionarnos y reflexionar acerca de esto.
Es fundamental utilizar el lenguaje de manera honesta con la finalidad de comunicar y no manipular.

Monasterio de San Millán de la Cogolla (La Rioja).
Al hilo de esto, al leer estas noticias, quizás por mi formación de biólogo, he establecido una loca y disparatada asociación de ideas entre este lenguaje políticamente correcto y los koalas. El lenguaje políticamente correcto provoca "un efecto Koala" si no nos paramos a reflexionar sobre ello y aceptamos sin rechistar "censuras previas" de lo "políticamente correcto". Este efecto Koala, les anticipo no está  descrito aun en ningún manual, pero lo propongo, verán:
Los koalas son unos interesantes marsupiales que viven en Australia. Son un curioso caso de la evolución por selección natural. Sus cerebros se han empequeñecido, algo inusual en el curso de la evolución, que tiende cada vez a cerebros mayores y/o más eficientes. Estos Koalas ha optado  por un sorprendente camino inverso en la evolución: cerebros más pequeños. La explicación es muy sencilla. Se alimentan casi exclusivamente de las hojas de eucalipto que son muy tóxicas. Eliminar la toxicidad de su única fuente de alimentación, les supone un gran gasto energético y por eso necesitan ahorrar toda la energía posible y como el cerebro es el órgano que más energía consume, para economizar, lo reducen al mínimo. Por ese motivo también son de movimientos tan lentos y son capaces de dormir hasta 18 horas. Necesitan ahorrar energía y así poder dedicarla a metabolizar sus tóxicas hojas de eucalipto de las que se alimentan.

Un Koala en un eucalipto.
A nosotros, los humanos, nos puede pasar con el lenguaje políticamente correcto igual que a los Koalas con sus hojas tóxicas de eucalipto. Para poder digerir toda la cantidad ingente de lenguajes políticamente correctos, muchos de ellos altamente tóxicos, es necesario embeber el cerebro, para poder procesarlo mejor y que no nos envenene. Ante esto hay dos opciones: Seguir el camino del Koala, reducir nuestro cerebro, y atiborrarnos de todo tipo de censuras del lenguaje sin cuestionarlas, aunque eso nos adormezca, o bien, otra alternativa. Criticar dicho lenguaje.  Cuestionar quién anda detrás de eso y proponer cambios. En definitiva, puesto que podemos elegir otros menús diferentes, a diferencia de los pobres  Koalas, podríamos proponérnoslo.
Espero sus comentarios al respecto. Díganme si les parece interesante o no.

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